Aburrirse es bueno (a cualquier edad)

«El aburrimiento es una mala hierba, pero tambien es una especia que hace digerir muchas cosas»

J. W. Goethe

«Sí, sí, hay un aburrimiento inconsciente. Casi todos los hombres nos aburrimos inconscientemente. El aburrimiento es el fondo de la vida y el aburrimiento es el que ha inventado los juegos, las distracciones, las novelas y el amor. La niebla de la vida rezuma un dulce aburrimiento, licor agridulce»

Miguel de Unamuno 

¡Cuánto nos esforzamos cada día en no dejar espacio para el aburrimiento! Procuramos estar siempre ocupados, siempre en movimiento, siempre conteniendo la respiración, avanzando por las horas del día a velocidad de crucero. Nos hemos acostumbrado a asociarlo a inactividad, a dejadez,  a vagancia: si no produces, no sirves . El engranaje de la sociedad no funcionará adecuadamente si malgastas tus energías, porque “el tiempo es oro”. Vivimos completamente alienados por la certeza absoluta de que hay que producir. Constantemente. Lo que sea.

Pero, ¿realmente comprendemos bien en qué consiste aburrirse?

El Diccionario de la Real Academia (RAE) lo define como “cansancio del ánimo originado por falta de estímulo o distracción, o por molestia reiterada”, incidiendo específicamente en una percepción negativa de este proceso.

Curiosamente, según las conclusiones elaboradas por especialistas en psicología, el aburrimiento resulta una herramienta útil  y muy positiva para nuestra salud, si se limita a períodos de tiempo de duración determinada.  Si se cronifica hasta convertirse en apatía o tristeza, puede deberse a alguna otra alteración de la salud mental, como la ansiedad o la depresión, en cuyo caso deberemos acudir a un especialista que diagnostique el origen de ese estado de abatimiento y nos ayude a tratarlo.

Entonces, ¿tiene realmente algún tipo de aspecto positivo ese “dolce far niente”, tengamos la edad que sea? La respuesta es que sí, puesto que nuestro cerebro es un instrumento muy poderoso, en continua actividad consciente y subconsciente. Te los resumimos y explicamos en cuatro puntos:

  1. Estimula la creatividad.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche lo explicaba con acierto al escribir que “los artistas necesitan aburrirse mucho para acabar teniendo éxito”. Cuando nos aburrimos, intentamos buscar una solución creativa que nos saque de ese estado de pasividad;  de esta forma, la imaginación se ve espoleada y se realiza a través de la escritura, la lectura,  la pintura, las manualidades,…

2. Favorece la autorreflexión y el desarrollo del pensamiento difuso.

En momentos de soledad e inactividad, es más frecuente que nos sumerjamos en nuestros pensamientos y reflexionemos sobre lo que somos, sobre nuestra carrera profesional, sobre nuestros sentimientos, sobre nuestra vida,…  Este proceso, denominado “planificación autobiográfica” o “pensamiento difuso”, nos ayuda a procesar información, o a planear y anticipar posibles nuevos retos para el futuro.

3. Frena los pensamientos rumiantes e intrusivos.

Complementando el punto anterior, los momentos de aburrimiento nos ayudan a gestionar mejor los pensamientos que nos asaltan una y otra vez, ayudando a apreciar mucho más el tiempo que compartimos con los demás.

4. Contribuye a una mejor salud mental.

Aburrirse alimenta la imaginación, la reflexión sobre nosotros mismos, el desarrollo de viejas o nuevas aficiones…, generando involuntariamente nuevas formas de entretenimiento que estimulen nuestra creatividad, contribuyendo a la relajación y a dotarnos de estrategias efectivas frente al estrés diario y al manejo de nuestras emociones (ira, frustración, impulsividad, baja autoestima,…).

Por fin, es hora de desconectar de la tecnología y de las prisas de la jornada. Poco a poco,  apago el ordenador, silencio el teléfono, cierro las páginas de mi agenda…. Toca salir a respirar el otoño, o escribir un relato nuevo con esa idea que me ronda desde la semana pasada, o empezar a usar ese lienzo en blanco, o soñar despiertos un rato tumbados en el sofá. Simplemente. El plan es que no hay plan. ¿Qué? ¿Alguien más se apunta?


Por María Vázquez: www.linkedin.com/in/mvazquezscq


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