¿Conoces las “frutas de sartén” típicas de Semana Santa?

pestinos

Multitud de deliciosos dulces se denominan como “frutas de sartén”, es un término muy utilizado en la repostería desde la época medieval sin embargo poco conocido a nivel  popular.

Los hemos comido miles de veces pero no es habitual referirse a ellos con este nombre genérico que los engloba a todos. Se trata de aquellos alimentos elaborados con masa, rellenos de sustancias dulces o saladas. Son masas de diversas formas que se fríen. En las masas se ponen huevos, azúcar, harinas, y se rellenan con multitud de cosas, desde crema a cabello de ángel, desde calabaza hasta nata y luego están los salados rellenos de queso, jamón o foie.

El nombre de “frutos de sartén” aparece ya en los primeros manuales de repostería de la Edad Media y se reconocen como una costumbre sefardí, sus reminiscencias judías están presentes en Andalucía donde siguen elaborándose hoy muchos de estos dulces por semana santa que antaño eran costumbre en  la pascua  judía.

Estas frituras adquieren este bonito nombre en la más remota antigüedad. Hay referencias literarias a ellas en libros como el Quijote o en el Practicón de Ángel Muro del Siglo XIX. Las “frutas de sartén” se elaboran en Aragón desde el siglo XVI y es una receta antiquísima.

Dicen que hay tantas “frutas” como pueblos en España porque estas frituras se elaboran de muchas maneras en las diferentes localidades de la geografía nacional y han evolucionado con el tiempo.

Si quieres hacer tus propias frutas de sartén esta semana santa aquí tienes esta antiquísima receta.                       

torrijas

Ingedientes:

1 huevo
1 cucharada de azúcar
2 cucharadas de agua de azahar
2 cucharadas de aguardiente
50 grs. de manteca de vaca
1 cucharadita de sal y miel.

Preparación:

En un bol se mezclan bien el agua de azahar, el huevo, la sal, el azúcar, el aguardiente y la manteca de vaca, se añade luego la harina que se remueve hasta conseguir una masa consistente. Se deja reposar durante dos horas en un recipiente tapado.

Después  se extiende la masa sobre una tabla espolvoreada de harina, aplastándola con un rodillo hasta lograr que sea lo más delgada posible. Después se corta la harina en trozos de distintas formas y se fríen en aceite abundante hasta que están dorados. Al sacarlas de la sartén se espolvorean con azúcar. Se escurren y se riegan con miel caliente.

Lo que si exigen estas exquisitas flores es ser hechas en el momento que se van a consumir porque hay que servirlas calientes.

¡Bon apetit!

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