Kintsugi o el Arte de la Resiliencia

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LAS CICATRICES

Piedad Bonnett

No hay cicatriz, por brutal que parezca,

que no encierre belleza.

Una historia puntual se cuenta en ella,

algún dolor. Pero también su fin.

Las cicatrices son, pues, las costuras

de la memoria,

Un remate imperfecto que nos sana

dañándonos. La forma

que el tiempo encuentra

de que nunca olvidemos las heridas.

Hace apenas cuatro años, me rompí accidentalmente una pierna. Después de una semana escayolada, el traumatólogo dijo que la fractura no se soldaba bien por sí misma y que había que operar. En mi tobillo, una cicatriz más o menos recta, más o menos fina, me recuerda cada día el sonido del hueso al partirse, como una rama seca. Curiosamente, no sentí mucho dolor, sólo un intenso frío.

Esta cicatriz es la más reciente pero no la última, estoy segura.

Si hacemos repaso de nuestras vidas, todos las tenemos. Pueden ser visibles o esconderse agazapadas en el rincón más profundo de nuestro ser. Marcas casi imperceptibles para los demás o que nos recorren por completo la piel, como las líneas de un mapa. Es cierto, como dice Piedad Bonnet, que encierran historias, todas muy diferentes y que, quizás, el tiempo las va atenuando. Pero no siempre amamos nuestras cicatrices, o no somos capaces de ver en ellas el milagro que se oculta en el suave relieve de ese nuevo tejido serpenteante que no nació con nosotros.

Cuando el shogún Ashikaga Yoshimasa (S.XV d.C.) recibió de China una de sus tazas de té favoritas, enviada allí para ser reparada tras romperse, se disgustó terriblemente con el resultado: las delicadas piezas aparecían unidas de forma tosca y grosera aunque funcional, con grapas metálicas. El shogún decidió enviar su taza favorita a artesanos japoneses, tras una incansable búsqueda, para repararla de nuevo y que las pequeñas partes de fina porcelana recuperasen todo su esplendor.

Y en eso consiste el arte del Kintsugi (金継ぎ), o Kintsukuroi(金 繕): en hacer de las cicatrices una hermosa expresión de elegancia. No se busca disimularlas sino realzarlas más, haciéndolas realmente visibles como parte necesaria del objeto reparado y de su historia.

Con una mezcla de laca de resina natural (urushi – 漆) y oro espolvoreado, las piezas vuelven a unirse dejando al descubierto la caprichosa sutura dorada que las recorre. Cobran una nueva vida a partir de sus fragmentos sin esconder que, en algún momento, se han roto y dispersado. Su funcionalidad cambia, pasando de ser un simple objeto cotidiano a verse transformado en una obra de arte por una suerte de poderosa y singular resiliencia, por la belleza que el artesano intuye en esos trozos al reunirlos otra vez.

Kintsugi esconde, más allá del ceremonioso y sumamente delicado proceso técnico, una forma de ver el mundo, de comprenderlo. Kintsugi nos recuerda que no todo lo que se rompe es descartable, inservible, doloroso o feo. No todas las fracturas nos convierten en personas débiles, horribles o irrecuperables. No permanecemos en pedazos para siempre: nos recomponemos poco a poco, en soledad o con ayuda de otras manos si es necesario. Kintsugi nos recuerda que en lo imperfecto hay belleza. Inmensa, única y brillante, iluminándolo todo. Que es solamente en la imperfección y en su aceptación como tal donde podemos trabajar para rehacer, para construir y reconstruir, para avanzar y para aprender.

Una pequeña taza de té rota, la favorita del shogún Yoshimasa, vuelve desde el pasado hasta nosotros para hablarnos sobre toda la gracia y delicadeza que reside en la fractura, en la herida, en la sutura. Leonard Cohen nos recuerda también en sus versos (como Piedad Bonnett) que la grieta es ese breve espacio por donde penetra la luz.

Os decía al comienzo que todos tenemos cicatrices. Todos. ¿Por qué, entonces, rehuirlas, escondiéndonos de nuestra propia historia?

Quizás debamos dedicar un tiempo a repasarlas, una por una y, simplemente, contemplarlas.

Porque son ellas, en conjunto, las que nos construyen.


Por María Vázquez


BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

  • Bonnett, P. (2016). Poesía reunida. Barcelona, España: Ed. Lumen
  • Giatso, T. (2012). El arte de vivir en el nuevo milenio. Barcelona, España: Ed. DeBolsillo.
  • Giasto, T. ; Ueda, N. (2021). El poder del aquí y ahora. Barcelona, España: Ed. Urano.
  • Kitty, A. (2020). The art of Kintsugi: Learning the Japanese Craft of Beautiful Repair.  Pennsylvania, USA: Ed. Schiffer Craft
  • Pérez Riobó, A.; San Emeterio Cabañes, G. (2021). Japón en su Historia. De los primeros pobladores a la Era Reiwa. Gijón, Asturias: Satori Ediciones.
  • Taller artesanal del maestro Showzi Tsukamoto
  • Atelier de la artista Mio Kei
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