Bancos del tiempo: tú me das, yo te doy

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Yo te arreglo una avería y tú me cuidas a los niños, tú me haces la comida y yo te doy clases de inglés… No hay dinero de por medio y todo vale lo mismo ya seas un profesional o no. La moneda de cambio es la hora (1 hora=1crédito).

Pero ¿cómo nacen los bancos del tiempo? Los primeros aparecen en los años setenta en Estados Unidos; y el motivo inicial, que las mujeres tuvieran más tiempo libre. Tendrían que pasar diez años hasta que llegaran a Europa cuyo país pionero en instaurarlos fue Italia.

Esta iniciativa tiene el valor añadido de poder ayudar a otras personas y a nosotros mismos. En momentos de crisis como el actual no es de extrañar que proliferen porque; puedes o no tener dinero, pero sí tienes tiempo para intercambiar se abre una nueva expectativa; no digamos ya en el caso de estar desempleado, en que participar en un banco del tiempo puede aumentar nuestra autoestima mermada en esos momentos difíciles

El tiempo es un gran valor que escasea más que nunca en esta época que nos ha tocado vivir y también una economía alternativa que puede convivir con el dinero. Hay muchos proyectos para gestionar bien los bancos del tiempo que pueden ser nacionales e internacionales y llevar a cabo tareas de mayor o menor envergadura. Desde el sencillo trueque a otras en las que pueden implicarse numerosos miembros de una comunidad. (www.bancosdeltiempo.org)

En España son numerosos los ayuntamientos que las están poniendo en marcha, recientemente se ha inaugurado el banco del tiempo de Las Rozas (municipio de la Comunidad de Madrid donde ha nacido TNI ) y hemos podido comprobar de primera mano que funciona y está teniendo una excelente acogida.

 

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