La alimentación vegana y las razones que hacen insostenible el consumo de carne

BillGatesForo

«A menos que toda población mundial se haga vegana en pocos años, la vida tal y como la conocemos, terminará. ESO SIGNIFICA QUE VUESTROS HIJOS MORIRÁN antes de alcanzar la edad que vosotros tenéis ahora. La producción de leche y carne provoca más sufrimiento y daño medioambiental que todas las guerras juntas habidas en la Historia El Veganismo no es una elección, se trata de nuestra única opción». Declaraciones de Bill Gates, vegano y fundador de Microsoft Corporation, en el Foro de Seguridad Alimentaria Global 2014.

A menudo a los veganos nos piden que justifiquemos las ventajas y motivos de no ingerir alimento alguno procedente de un animal. También se produce una tendencia a buscar las razones, económicas, o medioambientales, cuando en realidad hay cinco tipos de motivos que se interrelacionan entre sí, si bien la insostenibilidad medioambiental y económica de las explotaciones ganaderas y de piscifactoría van a conducir por sí solas a un cambio en los hábitos de consumo alimenticio a nivel mundial. Aquí van las razones más urgentes, que no las más importantes:

Razones medioambientales

La industria de explotación de animales provoca actualmente al menos el 51 % de todas las emisiones de efecto invernadero. La industria de carne y de leche animal es la principal responsable del calentamiento global y de los cambios extremos en el clima. La producción de un kilo de carne, por ejemplo, provoca emisiones del orden de 34,6 Kg de CO2. La cabaña ganadera es asimismo responsable de la mayor parte de las emisiones de gas metano. Este gas atrapa y retiene el calor solar unas 140 veces más que el CO2, con lo que contribuye a un mayor calentamiento del clima, y en una mayor medida que el CO2. No existe industria más contaminante que la de la carne. Ni siquiera el tráfico rodado, o las emisiones de la industria, se acercan a la contaminación causada por las explotaciones ganaderas en el mundo.

     

 

Por su parte, un efecto indeseable es la voracidad con que esta industria consume los recursos hídricos. Para producir un kilo de carne se necesitan entre 10.000 y 20.000 litros de agua, variando entre las especies. De tal modo que mantener, en condiciones deplorables, a una vaca para el despiece, supone un gasto de al menos medio millón de litros de agua. Esto solamente para un ejemplar, cuando la producción mundial es cada año de decenas de miles de millones de animales. Resulta imposible mantener este despilfarro, ni siquiera concediendo subvenciones que los gobiernos no se pueden permitir, mientras que 1.000 millones de seres humanos en nuestro planeta carecen de acceso al agua potable. El gasto de agua para la cabaña mundial continúa incrementándose, mientras que las existencias de agua potable a están sufriendo variaciones drásticas de un año al otro, precisamente por las disfunciones que el calentamiento global está provocando en los ciclos hídricos.

  

En cuanto a la pesca, la mayor parte de los mares están siendo vaciados por la pesca masiva, a cargo de flotas del Primer Mundo que compran los derechos de explotación a países del Tercer Mundo, cuyos habitantes sufren hambrunas y carecen de alimentos y agua en cantidades apropiadas. Muchas especies marinas se encuentran al borde del colapso, y además la mayor parte de los peces están contaminados por las sustancias químicas arrojadas al mar por el hombre. Su consumo por lo tanto representa también un peligro para la salud.

La alternativa que se está dando a la desaparición de los peces salvajes es la creación de gigantescas piscifactorías, cuyos ejemplares se alimentan…con piensos procedentes de agricultura industrial, que no son ni de lejos el alimento natural de las especies, y que además vienen acompañados, igual que la carne, de una importante cantidad de sustancias químicas dañinas para el ser humano.

Razones económicas

Es un hecho que las explotaciones ganaderas no son rentables económicamente. Se ha tratado de hacerlas viables mediante la concentración de las explotaciones, de tal modo que cinco compañías en Estados Unidos se reparten el 90% de la industria de carne, leche y huevos de ese país. También se ha perseguido incansablemente el ahorro de costes “intensificando” la producción, es decir, sometiendo a los animales a un infierno inconcebible. Pero aun así, las industrias de la carne y de la leche están fuertemente subvencionadas por los gobiernos, cautivos por la presión de estas poderosas compañías.

El ciclo de exacción de materias primas y recursos necesarios de los países pobres a los ricos no tiene visos de poder mantenerse. Del Tercer Mundo se exportan a las naciones industrializadas alimentos vegetales para los animales dedicados a la “ganadería útil”, aunque niños y adultos sufren y mueren de hambre en estos estados pobres. Por ejemplo, la hambruna de 1984 en Etiopía no se debió a que la agricultura local no produjera alimentos, sino a que estos alimentos fueron exportados a Europa para alimentar a los “animales útiles”. Durante la crisis del hambre, que costó la vida a decenas de miles de personas, los estados europeos importaron cereales de Etiopía para alimentar a sus gallinas, cerdos y vacas. Si se hubieran empleado los cereales para alimentar a los etíopes en su propio país, no hubiera habido hambruna. En Guatemala están desnutridos un 75% de los niños menores de 5 años. Sin embargo, se siguen produciendo anualmente más de 17.000 toneladas de carne para exportarla a EE.UU. Para cebar a estos animales se necesitan cantidades gigantescas de cereales y soja que no pueden estar a disposición de los niños desnutridos. En vez de alimentar a los que pasan hambre en el mundo, les quitamos el alimento para cebar a los maltratados “animales útiles” y así satisfacer nuestra adicción a la carne, los huevos y la leche.

 

 

Qué decir de las industrias pesqueras, que compran los derechos de los caladeros, saquean las costas de los países dependientes hasta la desaparición de ejemplares, y continúan su camino. Así, toda la costa de África Occidental ha sido devastada eliminando la pesca local, mientras sus habitantes, en Mauritania, en Burkina Faso, etc, se mueren literalmente de hambre. En el mundo entero sufren hambre unos mil millones (1.000.000.000) de personas. Cada segundo muere de hambre una persona, 30 millones de personas al año. La industria cárnica tiene su buena parte de responsabilidad en estas muertes.

Respeto a seres humanos y animales

Cada día mueren de hambre hasta 43.000 niños, mientras el 40% de la pesca mundial, el 50% de la coseha de cereales a nivel mundial y cerca del 90% de la cosecha mundial de soja se utiliza para dar de comer a los “animales útiles” de la industria cárnica y láctea! El 80% de los niños que sufren hambre viven en países que producen excedentes de alimentos, pero los niños siguen hambrientos y mueren de inanición porque el excedente de cereales se da a comer a los animales o es exportado.

Por otro lado, las ingentes cantidades de medicamentos y suplementos que son necesarios para mantener la cabaña simplemente viva y en unos umbrales sanitarios mínimos, hacen inviable la pequeña explotación, que es borrada del mapa y sustituida por las centrales gigantescas. En ellas, los animales viven una existencia de espanto en la que son privados de luz, movilidad, se les alimenta con piensos industriales, de origen vegetal o piscifactoría, y sus organismos sufren enfermedades derivadas de las condiciones extremas de existencia y hacinamiento, y de la inadecuada alimentación. El resultado es el uso masivo de antibióticos, hormonas y otras sustancias químicas, que encarecen la producción por encima de su umbral de rentabilidad. Ni siguiera comprando los cereales y la soja a países dependientes, se consigue que la industria ganadera sea sostenible.                             

 

 
 

 

 
 
 
Por último, ningún gobierno va a resolver esta paradoja de la alimentación de carne, leche y huevos. Ninguna organización supranacional va a hacerlo tampoco. La solución es sencilla. Hacerse vegano. No esperes a que te obliguen. Porque en poco tiempo, no quedará más remedio, y toda la insensatez de esta industria habrá desaparecido. Porque ni siquiera los funcionarios, políticos y empresarios más avariciosos, estúpidos e insensibles van a querer conducir a la vida humana a su exterminio a cambio de un filete y un poco más dinero en subvenciones.

Adoptar una dieta vegana. Es la mejor forma de evitar el cambio climático, cuidar del medio ambiente, de los animales, de los seres humanos y de tu propia salud.

SIETE REGLAS BÁSSICAS PARA UNA ALIMENTACIÓN VEGANA

  1. Aliméntate de la forma más variada posible. Cambia de hortalizas, legumbres, verduras en las compras. Atrévete con esas que nunca has adquirido.

  2. Toma un complemento alimenticio de vitamina B12. Se encuentra mayormente en las bacterias de la descomposición de la carne, aunque está presente en numerosos vegetales y legumbres. No obstante, para asegurar, y de paso evitar que el medico ponga el único pero posible, toma un suplemento que la contenga.

  3. Es recomendable tomar en las comidas una bebida con alto contenido en vitamina C para optimizar la asimilación de hierro.

  4. Evita el consumo de azúcares refinados y harinas blancas y harinas pasteleras.

  5. Restringe la cantidad de aceites y grasas adicionales (Esta regla no debe aplicarse a los niños veganos)

  6. Restringe los alimentos elaborados de forma industrial.

  7. Recomendable otorgar preferencia a las frutas, verduras, legumbres y alimentos integrales. 

Referencias:

 En inglés:

  • «Prevent and Reverse Heart Disease» de Caldwell B. Esselstyn, Avery (Penguin Group) New York 2008, ISBN-10: 1-58333-272-3
  • «Vegan Nutrition» de Dr. Gill Langley de segunda mano
  • Artículo de Angel Flinn:http://www.care2.com/causes/animal-weltfare/blog/vegan-123/
  • La web de «The Physicians‘ Committee for Responsible Medicine»www.pcrm.org
  • «Earthlings», documental sobre la situación de los animales con el actor Joaquin Phoenix de moderator: www.ProVegan.info/video-earthlings-en. Este video es el responsable,en mi caso así como en el de tantos otros, de abrazar la alimentación vegana y abandonar las carnes.
  • «Food revolution» John Robbins Edición Red Wheel Weiser ISBN-10: 15732448

 Por David Carrión Alemán  


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