La neurociencia afirma que nuestra realidad es solo un cúmulo de alucinaciones

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En la foto Anil Seth, director delCentro Sackler para la Ciencia de la Conciencia en la Universidad de Sussex.

Anil Seth, es un neurocientífico director del Centro Sackler para la Ciencia de la Conciencia en la Universidad de Sussex. En este centro de estudios realiza investigaciones apuntando a las bases biológicas y su relación con la conciencia buscando entender cómo esto nos posiciona en un lugar determinado para experimentar el mundo. “Más ambiciosamente, queremos una teoría unificada de la percepción”, explicó Seth. “Tiempo, visión, oído … queremos explicar eso”.

Este centro es la base de las operaciones de la neurociencia en todo el mundo, aquí todos son bienvenidos, hay filósofos, físicos, científicos y artistas, trabajando desde lo transdisciplinar haciendo preguntas sobre la mente y el cerebro.

¿Qué son las alucinaciones? Generalmente pensamos en el espectro de lo irreal, de lo que no es cierto, que es algo creado por algún dispositivo, o una gran mentira que vive en las mentes de las personas. Sin embargo, estas alucinaciones son tan reales como la pantalla en la que estás leyendo esto.

Para identificar cómo funciona la conciencia, Seth y sus amigos científicos, están utilizando la ciencia computacional, la realidad virtual hasta imágenes de los cerebros.

Este neurólogo puntualiza que nuestra percepción está compuesta por impulsos eléctricos y predicción. Los cerebros procesan las señales sensoriales y trabaja el contexto de acuerdo a las experiencias pasadas y forja una interpretación de lo que está pasando en ese ahora/tiempo real, lo que también se puede entender como un “adivinar”. Por ejemplo, cuando vemos la sombra de un objeto, adivinamos qué es basado en lo que tenemos en nuestras cabezas.

Alucinación y percepción

Seth afirma que no sólo percibimos pasivamente el mundo, sino que lo generamos activamente. “La percepción, en lugar de ser un reflejo de lo que realmente existe en el mundo, es siempre este proceso activo de interpretación. Es fácil asumir que vemos con nuestros ojos. De hecho, vemos con nuestros cerebros. Nuestros ojos son, por supuesto, necesarios, pero lo que realmente percibimos es mucho más un producto de cómo nuestro cerebro interpreta toda esta información de los ojos que los ojos como esta ventana en una realidad externa objetiva. Y cuando se altera el equilibrio entre cómo el cerebro interpreta la información sensorial y lo que realmente es la información sensorial, bueno, es cuando las personas comienzan a ver cosas que otras personas no ven, y eso es lo que llamamos alucinación”.

A través de este ejemplo de la sombra, el científico asimila el ser consciente con la similitud que tiene una alucinación, dice que la única diferencia es que estamos colectivamente de acuerdo con las alucinaciones particulares y las consideramos realidad.

Desde los 19 años, Seth, ha estado fascinado con la conciencia y la ha estudiado a través de la física y las matemáticas. En la Universidad de Cambridge comenzó a leer sobre el tema mientras cursaba Ciencias Naturales. Leyó La Nueva Mente del Emperador de Roger Penrose, un físico matemático que postuló que algunas partes de las mentes de los humanos podrían ser replicadas por las máquinas. El científico Daniel Dennett dijo que la conciencia era como un grupo de actividad cerebral y no una entidad centralizada.

Seth siguió con sus estudios del cerebro después de salir de Cambridge, hizo una maestría en Ciencias en Sistemas basados enel Conocimiento en la Universidad de Sussex en 1996 comenzó a observar el comportamiento y el cerebro y cómo se modificaban ciertas estructuras de acuerdo al contexto, el entorno y las personas.

El 2001 viajó al Instituto de Neurociencias en San Diego, California para trabajar con Gerald Edelman, un biólogo ganador del Premio Nobel quien dijo que la mente y la conciencia eran biológicas, basado en la teoría Edelman que se centra cómo la genética y el ambiente influyen en cómo las neuronas en el cerebro se reproducen e interactúan para crear la conciencia. En San Diego fabricó robots para resolver problemas de percepción visual o laberintos.

 

Ciencia, conciencia y filosofía

El 2006 volvió a la Universidad de Sussex y encontró apoyo para un nuevo laboratorio para estudiar el cerebro. “Se requería que los filósofos profesionales aprendieran algo de neurociencia y que los científicos como yo aprendieran a aprender filosofía”, explicó.

En los estudios filosóficos se entiende la conciencia desde la fe y la cultura, y estos principios también influyen en el trabajo que realiza Seth. Sus investigaciones lo han llevado a conversar con budistas, hindúes, cristianos y miembros de otros grupos religiosos para comprender la conciencia.

El budismo dice que la conciencia se define a través de cinco factores que tienen que ver con el concepto del alma que a veces se puede entender como la encarnación de la conciencia.

“El concepto del alma, en las religiones occidentales, es como un pequeño yo hecho de cosas que saltan de cuerpo a cuerpo”, comenta Seth. “En las tradiciones orientales, es un poco más sofisticado”. El científico dice que falta neurociencia y datos en los estudios de la conciencia.

Para Seth la relación de la conciencia con la academia tienen que ver también con una búsqueda espiritual ya que ha vivido con depresión durante muchos años, pero estos estudios le han ayudado a entender su propia mente, todo gracias a romper los ciclos de pensamientos y al reconocer cómo se crean las realidades.

“Tengo una sensación de conexión con el mundo que me rodea que se deriva del estudio de la conciencia”, explica. “Es el tipo de trabajo donde incluso si hay puntos que satisfacen, siempre hay otra cosa esperando”.

 

Para más información: http://www.anilseth.com/

 

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