Los genes del cerebro cambian según los alimentos que comemos.

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Un equipo científico del Centro de Regulación Genómica (CRG) en Barcelona ha descubierto cómo los genes del cerebro cambian dependiendo de los alimentos que ingiere cada persona. Su estudio, publicado en la revista ‘eNeuro’, muestra que pequeños cambios en la expresión de muchos genes se “correlacionan” con cambios físicos y de comportamiento. Esto abre un nuevo camino a los investigadores sobre cómo se pueden producir cambios de comportamiento y también alteraciones físicas que conducen a la obesidad.

 

En concreto, los investigadores del CRG Ilario de Toma, Marta Fructuoso y Mara Dierssen, en colaboración con Bartek Wilczynski, de la Universidad de Varsovia (Polonia), estudiaron los cambios en la expresión génica: “Descubrimos que los genes que respondían a la dieta de manera similar no estaban distribuidos al azar, sino que tendían a agruparse en la misma región del genoma, denominada “dominios topológicamente asociados”, explicó Dierssen.

La recompensa, la emoción y la memoria, la atención y los sistemas cognitivos “también pueden conducir a conductas adictivas como comer compulsivamente y la inflexibilidad”. En su estudio, el equipo descubrió “Que los genes que se correlacionaban con cambios físicos o de conducta sólo aumentaron o disminuyeron moderadamente como resultado de la dieta de chocolate, mientras que en otros genes sus niveles cambiaron más,” -explicó Dierssen-.

La investigación sugiere que los cambios en la expresión génica inducidos por una dieta altamente sabrosa y rica en energía en las diferentes regiones del cerebro están “organizados por dominios cromosómicos, lo que permite una respuesta coordinada y dirigida a una región específica entre las diferentes áreas cerebrales”.

El hecho de que esos genes se agrupen en dominios tridimensionales sugiere que la terapia epigenética podría ser “muy importante”. Por esta razón, los investigadores abogaron por la aplicación de tratamientos para la obesidad que aborden una “red completa de genes que pertenecen a procesos biológicos clave, en lugar de abordar un solo gen”.

El equipo se centra ahora en buscar nuevas vías para “revertir” las conductas adictivas, como la compulsiva y la inflexibilidad, mediante el “rescate” de expresiones génicas incorrectas.

 

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