Una joven española crea una asociación para menores abandonados en Marruecos

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                                                                                             Foto: Laura Muñoz rodeada de “sus niños marroquíes”.

Su nombre es Laura Muñoz y acaba de conseguir su sueño; crear una asociación para menores abandonados en Marruecos. Son muchos los niños que necesitan allí un hogar y ella acaba de dar el paso de tomar la responsabilidad de ayudarlos. De allí procede su hijo adoptado hace 10 años Said, pero es ella misma quien nos explica en un precioso texto que os dejamos a continuación esta bellísima historia. Si queréis ayudar aquí tenéis su web: 

http://www.lasonrisadesaid.org

¡Muchísima suerte Laura!

 

Mis niños perdidos

La sonrisa de SAID nace del amor y de un sueño, mi amor por ellos y el sueño de verles tener la vida que se merecen, ellos son mis niños perdidos. Este es mi sueño y esta es mi historia.

Hace 16 años me enamoré profundamente de una tierra pobre llena de contrastes que tan solo se encontraba a 1 hora en ferry de mi hogar, Marruecos. Ese primer viaje con 20 años cambio mi vida para siempre, al volver a casa tras un mes como voluntaria en un orfanato en Rabat ya no podía hacer otra cosa que pensar en ellos: mis niños perdidos. Los niños abandonados por sus familias que cuidé ese mes como voluntaria entraron en mi alma como un fuego devorándolo todo y encendieron una llama que ya nunca pude apagar.

Me hubiese encantado volver a mi cómoda y privilegiada vida en Madrid guardando la dura y maravillosa experiencia en un rincón de mi corazón olvidándome de ellos para poder seguir adelante con mi vida pero ni pude ni quise hacerlo.

Ese fue el primero de muchos viajes, con cada viaje mi corazón se desbordaba cada vez mas de tanto amor, no podía entender como esos niños que no habían conocido el calor de un hogar y una familia eran capaces de darme tanto a cambio de tan poco.

Se convirtieron en mi mundo, en mi familia, iba viendo con cada viaje como iban creciendo entre los sucios muros de ese orfanato donde recibían de todo menos lo que se merecían: amor, comprensión, cariño, ternura, seguridad, todo lo que un niño necesita para crecer, era consciente que les estaban robando su infancia.

Entre mis niños perdidos había uno para mi muy especial: Said, siempre sentí que era mi hijo pero había nacido en el vientre de otra mujer. Sufrí mucho cada vez que me separaba de él al volver a España. Con 25 años no lo soporté más y tome la decisión de adoptarle, fueron 3 años de trámites y por fin en el año 2006 conseguí traerle a España conmigo.

El momento en el que nos despedimos de los otros niños fue uno de los momentos más duros de mi vida, sabia que no volvería a Marruecos en mucho tiempo ya que había decidido hacerme cargo de Said y tenia que centrarme en él. Dejar al resto de mis niños allí me rompió el corazón pero me hice la promesa que algún día volvería y les ayudaría a ellos también.

Pasaron 4 años antes de regresar a Marruecos ya que Said tuvo muchos problemas de adaptación y mi papel de madre me ocupaba el 100% de mi tiempo, al volver a encontrarme con mis niños ya eran adolescentes, pero no me habían olvidado.

Fue muy duro tener que explicarles mi ausencia durante tanto tiempo y les costó entenderlo. Volvieron a comenzar los viajes de nuevo y en mi cabeza comenzaron a bullir mil ideas sobre cómo ayudarles. Este año 2016 por fin he creado la asociación para poder darles a mis niños el hogar y la vida que se merecen, aunque sean mayores (tienen entre 18 y 20 años) nunca es tarde.

En Marruecos a la mayoría de edad los niños institucionalizados tienen que abandonar los centros donde están y salir a la calle con lo puesto, es decir tienen que dejar de estudiar y el futuro que les espera no es nada esperanzador. Por eso quiero abrir la casa de la felicidad, un hogar para jóvenes donde poder vivir en familia y tener la oportunidad de terminar sus estudios con el fin de encontrar un buen trabajo y tener la vida digna que se merecen.

Esa espero sea la primera casa de la Asociación y poder crear mas hogares para niños de todas las edades que no tengan familia. Hogares donde se sientan seguros, queridos, amados, integrados, hogares de verdad no centros institucionalizados donde viven en masa y no reciben el amor que todo niño se merece y necesita para tener un desarrollo psico-emocional, físico y social optimo para convertirse en un adulto sano. Quiero construir hogares donde los niños sientan que son parte de una familia y tengan una infancia feliz, no una infancia robada que les marque para el resto de sus vidas.

Mis niños perdidos han sufrido mucho pero nunca han perdido sus sueños, como ellos tantos niños sin familia en Marruecos. Más de una vez alguien me ha preguntado por qué hago esto si ni siquiera soy marroquí y que no es mi problema, y yo me pregunto: ¿entonces de quién es?, ¿de nadie?

 

“No tenemos la solución a todos los problemas del mundo en nuestras manos. Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos”

Teresa de Calcuta.

 

Por Laura Muñoz Álvarez

Presidenta Asociación La sonrisa de Said

Para más información: http://www.lasonrisadesaid.org

 

 

 

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