El vino y el queso son buenos para el cerebro

VINO
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Estamos de enhorabuena ya que el vino y el queso son dos de los productos que más nos pueden gustar y están presentes en cualquier aperitivo. Ahora al consumirlos hay que hacerlo con la consciencia de que son buenos para el cerebro, es más el consumo frecuente y moderado de vino y queso puede favorecer tu memoria a largo plazo según un reciente estudio dirigido por investigadores de la Universidad Estatal de Iowa y publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease.

La alimentación influye para bien o para mal en nuestra salud y eso incluye la salud cerebral. Lo que estas comiendo y bebiendo hoy no solo tiene efectos a corto plazo, también en un futuro. Algunos alimentos pueden tener un efecto protector de las neuronas y minimizar el deterioro cognitivo, mientras que otros aumentan el riesgo de padecer demencia.

El estudio analizó datos durante un período de 10 años de 1787 personas entre 46 y 77 años en el Biobanco del Reino Unido. El documento se centró en los participantes que habían realizado evaluaciones cognitivas, una prueba de inteligencia fluida (FIT), cuando comenzaron el estudio y nuevamente en dos evaluaciones de seguimiento; así como un análisis de su dieta a lo largo del tiempo.

Estos son los cuatro de los hallazgos más importantes del estudio:

1) El queso demostró ser el alimento más protector contra los problemas cognitivos relacionados con la edad, incluso en etapas avanzadas de la vida.

2) El consumo diario de alcohol, particularmente vino tinto, se relacionó con mejoras en la función cognitiva.

3) Se demostró que el consumo semanal de cordero, pero no otras carnes rojas, mejora la capacidad cognitiva a largo plazo.

4) El consumo excesivo de sal es malo. Las personas en riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer pueden necesitar vigilar su consumo para evitar problemas cognitivos en el futuro.

El vino tinto debe estos efectos antioxidantes, antiinflamatorios y protectores celulares a su contenido en un polifenol llamado resveratrol.

Los metabolitos derivados del vino evitan que las neuronas mueran en condiciones de estrés. Estudios han demostrado que la microbioma (conocida como microbiota o flora intestinal) también juega un papel importante, ya que es responsable de procesar y descomponer el vino en varios metabolitos, incluidos el ácido fenólico y otos compuestos del vino con efectos neuroprotectores.

Como alimento fermentado, el queso puede ayudar a estimular las bacterias intestinales saludables.

Independientemente al vino, se ha demostrado que la flora intestinal está vinculada con el cerebro. Esta correlación puede estar asociada a la memoria, a las interacciones sociales, así como enfermedades neurodegenerativas o la depresión.

Uvas enteras y las bayas son mejores fuentes de resveratrol.

El resveratrol es un polifenol natural presente en varios alimentos como cacahuates, moras, arándanos, uvas y el vino tinto. Debido a los riesgos para la salud relacionados con el consumo de alcohol, es probable que obtener antioxidantes de los alimentos sea más saludable que beber vino.

Las uvas enteras y las bayas son mejores fuentes de resveratrol que el vino tinto, según publica Medical News Today.

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