Entrevista a la doctora Marisa Navarro

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Natural de Alicante, Marisa Navarro es doctora en Medicina y estudió su carrera en esta ciudad en la que reside y trabaja desde los últimos veinte años tras haber vivido un tiempo en pueblos la provincia de Huelva y Sevilla de los que conserva un especial cariño hacia su tierra y sus gentes. Ha publicado recientemente ‘La medicina emocional‘, un libro dirigido a fortalecer la salud y equlibrar nuestras vidas a través de las emociones.

¿Nos podría hablar un poco acerca de usted, su familia y aficiones?

Estoy casada y mis dos hijas estudian en Madrid, por lo que voy casi todas las semanas a la capital, donde también me encuentro como si fuera mi casa. Me encanta leer, escribir, hacer deporte, estar con mi familia y amigos. Me gusta el cine, el teatro, la naturaleza y los animales; ahora solo tengo tres perros, pero he llegado a tener cinco.

La Medicina Emocional es el título de su libro ¿qué es y cómo se administra esa medicina en la práctica?

La Medicina Emocional es la medicina que además atiende a las emociones de sus pacientes. Ya en la antigüedad algunos médicos practicaban la «curación por las palabras», de modo que eran verdaderos Médicos Emocionales, y es que unas palabras dichas por un médico a un paciente, pueden ayudar a curar más o hacer que un fármaco sea mucho más eficaz. Todos tenemos un gran potencial para ayudarnos en nuestra propia salud o en nuestra posible curación, y las palabras y la atención de un Médico Emocional pueden ponerlo en marcha y activarlo. Es, pues, una gran responsabilidad y también una maravilla.

Doctora en medicina, terapeuta, escritora, psicoanalista, master en gerontología, coach… Al ver su curriculum sorprende la variedad de disciplinas que maneja. ¿Cómo ha ido evolucionando profesionalmente a través de ellas?

Una cosa te va llevando a otra, y es que siempre me he guiado por aquello que ha podido apasionarme. Me gusta mi profesión , soy una persona muy inquieta y me encanta aprender. Siempre que aparecía un paciente con un problema intentaba ayudarle desde el conocimiento de lo que le estaba ocurriendo y a nivel emocional . Y esto me ha hecho estudiar y prepararme en muchas disciplinas diferentes, pero todas centradas en el ser humano como un todo, que es como yo lo veo, es decir, como un ser que puede tener una dolencia física que con mucha frecuencia va acompañada de un malestar emocional.

Lleva 20 años ejerciendo la medicina ¿qué lugar otorga a las emociones en el desarrollo de una enfermedad?

Las emociones y los sentimientos influyen de manera decisiva en nuestra salud y en nuestra vida en general. Sin embargo, los médicos , habitualmente no indagan al respecto y es lo cierto que tras una enfermedad física se encuentra muchas veces un trastorno emocional.

Experta también en trastornos del sueño ¿qué significado tiene ese tercio de nuestra vida que pasamos durmiendo?

No podemos tener un buen día si no hemos tenido una buena noche, y no podemos tener una buena noche, si no hemos tenido un buen día. Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. El sueño es algo importantísimo, pues en el nos recuperamos física y psicológicamente. Cuando alguien no duerme bien, se altera su vida por completo. Las personas que no duermen bien suelen sufrir mucho por ello.

Yo, que soy de muy buen dormir, también he pasado malas noches como todos, y nos podemos imaginar lo que puede llegar a ser eso, si se alarga en el tiempo. Intento ayudar a mis pacientes a que tengan buenos días y buenas noches. 

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En uno de los textos que escribe en su blog dice que “conectamos con los demás a través de nuestra humanidad y que por eso no debemos preocuparnos de cometer errores” ¿Podría ampliarnos este punto?

No tenemos que preocuparnos por cometer errores , sino ocupamos en lo que estamos haciendo e intentar no cometerlos. El hecho de que nos preocupemos y nos agobiemos ante la posibilidad de cometerlos crea tensiones y aumenta la ansiedad, lo que facilita el camino a cometerlos.

Si me relajo y pienso, que si cometo algún error en lo que estoy haciendo, puedo rectificar y aprender de ello para que no vuelva a ocurrir, disminuirá el número de errores porque me habré relajado, porque además nuestra atención como seres humanos ya está puesta en no cometerlos. Además la equivocación es una manera muy potente de aprendizaje, todos recordamos lo que hemos aprendido cuando hemos cometido algún error. También cuando nos equivocamos y lo reconocemos estamos aceptando nuestra humanidad, y conectando con los que nos rodean que también pueden equivocarse.

Otra faceta importante de su trabajo es el perdón ¿Cómo, cuándo y a quién debemos perdonar?

En primer lugar, a nosotros mismos. Es impresionante la cantidad de personas que no se perdonan cosas que han hecho, pensado o sentido. Personas que llegan a desarrollar dolencias físicas por no perdonarse. Con una gran carga de culpa. A mi me espanta la culpa, porque no sirve para nada, no repara nada y no es nada beneficiosa, y además siempre va acompañada por el castigo.

Como alguien se sienta culpable, de una u otra manera va a castigarse, física o psicológicamente. Y en ocasiones hasta castiga a los que lo rodean. Sentirse culpable es terrible.

Yo me perdono y me consuelo mucho, y animo a mis pacientes a que lo hagan. Las personas que se perdonan y se consuelan son mucho más felices. Tenemos también que procurar perdonar a los demás, y tanto por nosotros como por ellos, pues cuando perdono a alguien, me estoy haciendo el mejor regalo que puedo hacerme, el de la paz, porque perdonar me llena de paz. Tenemos que perdonar y aprender de todo. Tener una mirada de aprendizaje ante la vida también me ayuda a perdonar.

¿Cualquier problema, trauma o hecho doloroso de nuestra vida puede convertirse en una enfermedad? Dicho con otras palabras ¿todas las enfermedades son psicosomáticas?

No puedo llegar a decir eso, pero si, que la mente y el cuerpo son un todo, y que no hay nada que yo no sienta con cada una de mis células. Primero son los pensamientos y después los sentimientos. Hay que tener cuidado con los pensamientos negativos y sobre todo si se mantienen en el tiempo, porque crearán emociones negativas que deprimirán el sistema inmune y esto puede llevarnos a desarrollar dolencias de todo tipo.

Prestemos atención a los pensamientos que decidimos que se instalen en nuestra mente y procuremos que sean beneficiosos para nosotros y que creen emociones positivas que son las que nos van a proteger física y psicológicamente.

Por Elena Carrera

Accede al libro ‘La Medicina Emocional’ de la Dra. Marisa Navarro

 

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