Mentir no es solo un pecado: las consecuencias psicológicas de no decir la verdad

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La Mentira

La mentira es algo inherente al ser humano, sin embargo, es un vicio que se trata de corregir desde que prácticamente los niños aprenden a caminar. “No mientas o te crece la nariz”. 

“No está bien decir mentiras”. Ahora, además se ha descubierto algo nuevo que hará que te replantees si de verdad merece la pena no decir la verdad: Mentir es malo para la salud mental. Estudios recientes sostienen que tiene graves consecuencias psicológicas cuando alguien no dice la verdad. Algunas de ellas son el daño que se le genera a la otra persona, la desconfianza y la ira. Pero, ¿cómo es un mentiroso y cuáles son sus consecuencias?

Una persona mitómana, conocida como aquella que miente patológicamente, corresponde a un perfil psicológico concreto: suelen ser narcisistas, egoístas, agresivas y con falta de empatía. Para el mitómano, la mentira se convierte en su modus operandi y su forma de relacionarse en su entorno.

Quienes mienten habitualmente (si no son psicópatas) tienden a sufrir sentimientos de culpabilidad y estrés. Una de las consecuencias a las que conduce la falta de sinceridad es el aislamiento. Como bien dice el refranero español, “las mentiras tienen las patas muy cortas” y quien tiende a mentir de manera patológica tarde o temprano será descubierto y con ello provocará el alejamiento de los demás. 

¿Por qué el ser humano miente?

Generalmente, el ser humano falta a la verdad para adaptarse a un entorno, para eludir posibles castigos, para conseguir un fin o para cubrir otras mentiras. Este último caso se da cuando alguien miente de forma sistemática, hasta que su vida consiste en tratar de evitar que los demás descubran la verdad. 

La educación juega un papel esencial: muchos de los que mienten, es porque recibieron muchos castigos en su infancia por no decir la verdad. Por esta razón es muy importante educar a los niños y niñas en valores como la honestidad e integridad, pero tampoco sancionarlos si se les sorprende mintiendo, y hacerles comprender las diferencias entre fantasía y realidad.

También se ha estudiado que cuando alguien cuenta o hace creer que vive una situación que no es cierta, además de vivir en constante sentimiento de culpa y estrés mental, tiene baja autoestima. La mentira, tiene una amplia relación con el ego, ya que una persona miente cuando siente que este se ve amenazado.

Beneficios de decir la verdad

Decir la verdad sana al alma. Y no es una frase hecha. Las personas que no tienen miedo a decir la verdad adquieren valores esenciales para establecer relaciones sanas con los demás como la honestidad, la valentía y la humildad. 

Además, existe un estudio hecho por investigadores de la Universidad americana de Notre Dame. Descubrieron que los estadounidenses mienten de media aproximadamente 11 veces por semana. Durante 10 semanas, analizaron las respuestas y comportamientos de 110 estudiantes ante estas posiciones. 

La mitad de ellos fueron entrenados para decir menos mentiras. Este grupo, según la profesora de psicología Anita E. Kelly, incrementó notables mejorías en su salud, con una menor tensión, menos migrañas y también menos dolores de garganta y de tripa

¿Cómo decir la verdad?

Los individuos que quieran desprenderse de sus inseguridades y losas y ser sinceros, deben de tener en cuenta, según los psicólogos, que, aunque suene redundante, para decir la verdad es necesario pensar la verdad y no caer en el patrón de dejarse influenciar por los prejuicios sociales, intereses egoístas o fantasías, ya que, aunque puedes engañar a los demás, nunca podrás engañarte a ti mismo incluso aunque te creas tus propias mentiras.

Y como dijo Jesús de Nazaret: «La verdad te hará libre”, Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 32.

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